San Agustín, G.C.

La comunicación afectiva entre padres e hijos es una herramienta que logra generar un vínculo emocional en la familia, haciendo que los menores se sientan integrados dentro de ese núcleo. Eso no solo favorece su crecimiento personal y emocional, numerosos psicólogos expertos también han destacado que una comunicación afectiva y efectiva temprana consigue que los niños y adolescentes crezcan con seguridad y mayor confianza en sí mismos.

Potenciar la comunicación entre padres e hijos es importante, por tanto, para evitar posibles desavenencias y malentendidos. A la larga, una comunicación afectiva fluida es lo que construye los cimientos de una buena relación familiar.

Comunicación con los más pequeños

Durante la primera infancia los más pequeños manifiestan y requieren maneras de comunicación no verbal para transmitir sus sentimientos y preocupaciones. En este sentido, en una fase previa y de construcción del habla, es crucial incentivar que los más pequeños utilicen la comunicación para aprender y pensar. Es una manera de acercarse y descubrir el mundo que les rodea, pero también es común que lloren o se agiten para indicar que están pasando hambre y que se sienten incómodos, o que respondan ante estímulos imprevistos.

En Arenas Babies, etapa educativa exclusiva para bebés de entre 6 meses a 3 años del Colegio Arenas Sur, es primordial el contacto físico y otros aspectos asociados a la estimulación sensorial, el tono, el volumen de voz y los gestos. Cuidamos todos los detalles de interacción para que los bebés se sientan tranquilos y acompañados, estimulando su creatividad, su curiosidad y una comunicación afectiva y respetuosa con los demás.

De igual manera alentamos y promovemos en nuestras familias (incluso en talleres ad hoc) la comunicación afectiva para transmitirles estímulos que potencien sus habilidades sociales y rutinas de descubrimiento seguro. Así, con cariño y comprensión, se puede favorecer el desarrollo de su autonomía y relaciones con otros individuos, así como fomentar la construcción de sus propias ideas.

El entorno educativo del infante puede jugar un papel crucial en el desarrollo de la comunicación. Se suele decir que «a estas edades son como esponjas»: absorben todo el conocimiento y los mecanismos sociales de su entorno cercano. En nuestros Centros se valora y actualizan los recursos adaptados por edades y disponemos de instalaciones adecuadas (aulas y jardines sensoriales, y salas específicas de psicomotricidad infantil) para el desarrollo de un programa de Estimulación y Psicomotricidad específico, no solo en la etapa de Arenas Babies, también en la educación reglada de de la etapa de Infantil.

Comunicación en la Educación Primaria

Al llegar a la etapa de Educación Primaria el alumnado ha adquirido, desarrollado y transformado distintos conocimientos más o menos complejos y habilidades comunicativas gracias a un proceso madurativo previo, pudiéndose observar como manifiestan un interés continuo por el vocabulario. En esta fase, con el objetivo de incentivar el afecto y el autoconcepto del menor, es favorable que las figuras paternas aprovechen los mecanismos de comunicación, tanto los verbales como los no verbales.

Por ello, es ideal en esta etapa aprovechar tanto la comunicación verbal como la no verbal.

Una de las mejores formas de transmitirles confianza es utilizando la mirada. Se emplea el contacto visual para hacerles sentir que son escuchados. Con esta forma de comunicación afectiva, los niños encuentran una forma de sentirse más respaldados y que sus pensamientos e ideas pueden ser transmitidas a diferentes receptores. Esto les transmite confianza, que existen unos padres comprometidos con ellos y que están interesados en lo que tienen que decir.

Comunicación durante la adolescencia

La adolescencia tal vez sea la etapa donde más se manifiesta una falta de comunicación entre padres e hijos. Sucede porque, cuando se alcanza esta edad, el individuo deja de tener a sus padres como figuras de relevancia. Sus intereses gravitan en torno a otras figuras, como sus amigos cercanos o referentes mediáticos de la televisión o las redes sociales.

Los padres tienden a no saber cómo actuar en esta etapa, pues muchas veces consideran que los gustos e intereses de sus hijos adolescentes son nimiedades. Además, como suelen estar más alejados de esos intereses, se dificulta su capacidad para comprenderlos.

No obstante, en la adolescencia la comunicación entre padres e hijos tiene que ser fluida y empática, de manera que se pueda mantener una relación basada en el respeto y la confianza. Se han de dejar de lado las comunicaciones unidireccionales en las que se tienden más a hablar que a escuchar. Pese a que los intereses de los adolescentes nos puedan despertar indiferencia a los adultos, un padre comprometido siempre será capaz de escucharlos para potenciar tanto la autoestima como los lazos de comunicación afectiva entre ambos.

En esta etapa, en los centros de la Comunidad Educativa Arenas tratamos a los alumnos de Educación Secundaria con respeto y les ayudamos a poner freno a su impulsividad, ofreciéndoles consuelo y orientación. Como indica nuestro lema: Learning, Enjoying and growing up together. Por esa razón requerimos de profesores y padres que entiendan, que ofrezcan seguridad y cercanía, que sintonicen con sus sentimientos y necesidades con grandes dosis de cariño, paciencia y comprensión. Buscamos ofrecerles nuestra mejor versión.

Por supuesto, no se debe de mantener una actitud pasiva frente al adolescente. Es importante que sientan total libertad para expresarse y, en caso de existir discrepancias, intentar llegar a un acuerdo para hacer ver a los hijos el punto de vista de los padres. Esta comunicación asertiva con los hijos es la clave para comprenderlos mejor.

Consejos para mejorar la comunicación afectiva

Para una mejor comunicación se pueden aplicar una serie de pautas encaminadas a construir una comunicación afectiva más sana, afectiva y efectiva entre padres e hijos.

  1. Haz espacio a las emociones agradables y desagradables: Se tiene que escuchar a los hijos también en las situaciones menos favorables. Al igual que ocurre con las relaciones de amistad, una buena compañía sabrá escuchar ideas procedentes de sentimientos de tristeza, problemáticas o conflictos.
  2. Reduce las interrupciones: Es molesto tratar de comunicar una idea y sentirte obstaculizado por la figura paterna. Existen ciertos momentos donde es crucial escuchar pacientemente el desarrollo de una idea compleja. Si los hijos se sienten interrumpidos, simplemente ocultarán sus emociones o buscarán otras compañías donde canalizarlas. Además, deben buscarse momentos para hablar que sean sosegados, nada de buscar conversaciones cuando se está estresado o no hay tiempo.
  3. Realiza preguntas abiertas: Hacer partícipe a un hijo de la conversación es siempre positivo. Una forma de lograrlo es realizando preguntas abiertas, donde el menor esté capacitado para responder y expresarse largo y tendido. Preguntas cerradas, es decir, donde las respuestas son monosílabos, se convierten en un escollo a la hora de establecer vínculos afectivos entre las distintas partes.
  4. Escuchar también con la vista: Se ha comentado anteriormente. La mirada es un método para expresar nuestras emociones y para transmitir que estamos escuchando de forma activa. La comunicación no verbal es el don de escuchar de forma consciente, con el cuerpo, aportando estados de ánimo o sentimientos sin, muchas veces, decir una palabra.
  5. Respeto a la intimidad: Un hijo tiene derecho a la privacidad. Ciertas emociones, ideas o comportamientos pertenecen al ámbito privado de su vida. Por esta razón, se generará una mayor confianza si un padre aprende a respetar su intimidad. Los expertos recomiendan evitar ciertas conversaciones incómodas o comportamientos invasivos.

En conclusión, la relación entre padres e hijos tiene que estar basada en una comunicación afectiva y efectiva. Para lograrlo hay que entender las distintas etapas de crecimiento de los menores y, por supuesto, ser empático con sus ideas.